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PINTAR

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Fomentar el arte en la infancia no significa crear pintores o bailarines, sino dar estrategias que formen seres humanos con más capacidad para desenvolverse socialmente. “Es decir, observar el mundo de una manera diferente que le va a permitir proponer y generar ciertos recursos, para hacer evidente su sensibilidad. Tener la capacidad de abordar una serie de circunstancias que a veces nos deshumanizan. También asegura que se incentivan el diálogo, la practicidad y el respeto por el entorno. Los pequeños que realizan actividades artísticas desde la primera infancia obtienen diversos beneficios físicos y emocionales.

La buena crianza no significa solamente imponer normas y disciplina, sino brindar herramientas para un sano desarrollo emocional y físico, pues de los 0 a los 5 años el tejido neuronal de los pequeños se está formando y por medio del arte se potencia y se generan redes más fuertes en el cerebro. Pero, además de estimular sus capacidades intelectuales, el arte es una forma de comunicación entre padres e hijos. A través de la pintura, los dibujos, los juegos con plastilina o, incluso, el baile, los padres  pueden conocer lo que inquieta a sus hijos, pues muchos se quejan de que en la edad preescolar no les hablan y responden a todo con monosílabos. Entonces se quedan sin saber cómo les fue en el colegio o qué comieron al almuerzo. Pero si entran en un juego de interacción, confianza y diversión, se darán cuenta, a través de esas expresiones, lo que quieren averiguar de sus hijos.

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